LOS MUERTOS NO CUENTAN CUENTOS [Drama de leerse en mini actos]

Escena I.

 

 

-DESDE esta altura puede verse casi todo el centro del valle, -dijo-. Como ves no es muy grande. Ese es el Cerro de la Teresona, nunca debes ir allá, porque espantan. Ese de enmedio es el cerro del Calvario, tampoco vayas, ahí roban. Y ese terreno pelado era el parque de los Venados, ahí matan.

-Veo que no hay muchos lugares a donde ir por aquí.

-Ya te acostumbrarás, como todos. Lo mejor es que no salgas de aquí si no es para irte a tu casa.

-¿Y la pintura?

-No es pintura. Es mural. Lo pintó un wei de Tenancingo.

-¿Así que ustedes vienen seguido acá arriba?

-De vez en cuando. No nos dejan subir cuando hay niebla.

-Supongo que alguien podría resbalar por aquí con toda esa niebla. ¿Nunca ha pasado?

-Una vez. Hace casi un año.

-Desde aquí no parece una caída mortal.

-No fue desde aquí. Este acantilado puede dividirse en tres partes, en dos de ellas la caída no es fatal. Para la tercera sólo hay boleto de ida.

-¿La vieron?

-Sí. Salió en el Metro. Hijos de la chingada. De todo hacen carne, ya sabes “Buscaba la verdad y encontró la muerte”. Era de…

-…de filosofía. Yo también lo leí.

-[…]

-Mira, cayó por ahí, entre esas piedras afiladas. Dijeron que se había tirado sola, pero el caso es que llevaba la mochila. ¿Te das cuenta? Por ahí, un poco a la derecha, ves, bueno por ahí subimos al otro día ¿y sabes qué encontramos? Pues nada menos que un libro.

-¿De qué?

-Una Historia de la alquimia. Una vulgar edición del Fondo de Cultura. Le faltaban hojas, donde venían las ilustraciones, ¿no te parece curioso?

-Yo también me aventaría si tuviera que leer algo así.

-Pero, no entiendes, es que no lo estaba leyendo. Alcanzó a agarrarse de él cuando la aventaron.

-Si vienes en la noche con nosotros te enseñamos las páginas que le faltaban al libro…

-[…]

-¿Qué tal “Licenciada en Suicidio”?

 

..continúa