Surreales Microficciones [Tributo a Tristán Tzara]

¡Surreales Muebles Cosmológicos!

 

 

Antes el sol tenía un equipaje en el que los aviones consultaban el artículo “ergonomía” en la Enciclopedia Británica de la Máquina de Morel.


Por dos horas el detective aspirina trató de saltar la lata de anchoas en que Dios se encontraba tomando clase.


Sin embargo la cisterna adquirió perezosamente la mala fama del calamar atravesado en las delicias del tenedor.


Instrucciones para hallar casualmente una moneda tirada en algún lugar inesperado:

i. Tirar de los cabellos bajo la sopa del sauce antes de salir con un calcetín sentado.

ii. Cruzar el lente tomando jugo de bufanda en un pie.

iii. Morder la pupila.

iv. Escanciar la hoja aguada sobre una patata feliz.

v. Enjuague y repita la operación.


Sin un solo dedal el aire se aburría en la plasticidad moral del silencio frito.

 

Todas las oraciones transitan dolorosamente por el filo de una pestaña.


Cuento policiaco brevísimo [05-10]

 

Cinco Negras MinifRicciones!

pOr: Marco M. Medina

 

 

 El cuarto cerrado

Acaba de cometerse el crimen del cuarto cerrado. Un policía y el detective sostienen el debate de la hipotética solución. El detective comienza:

–Está claro que no fue un suicidio. El homicida nunca entró a la habitación. No hay instalado ningún dispositivo móvil o mecánico que haya ejecutado el asesinato. No me decanto por la vía sobrenatural. Aquí hay una carta sin remitente. “Usted va a morir”, dice. ¡Caso resuelto!

–¿Se trata acaso de una carta envenenada? –inquiere el uniformado.

–¡Nada de eso! –sentencia el lego–. Envenenar es aún una modalidad presencial. Esto es obra de una mente maestra. ¡Un genio del crimen! Entonces… es evidente.

–Es evidente… –arremeda el segundo– …lo mató la impaciencia.

 

  Magazo

Ya los principales diarios anunciaban la trágica noticia que conmocionaba al ámbito circense.  Ayer por la mañana fue hallado sin vida el cuerpo del mago “Chispazo”. Tres puñaladas de abrecartas en la espalda fueron su acto final. El detective actuó con sagacidad.

–Se trata, a todas luces, de un crimen pasional –explicaba–.  Su autor, en este caso autora, es la contorsionista Rosarina Domínguez, la “Huesitos”, con quien “Chispazo” sostenía un ardiente boca a boca.

–Entiéndame usted señor Juez, –declaraba Rosarina– ¡Qué otra cosa podía yo hacer! Si el infeliz me engañaba todo el tiempo.

 

  PosT-Doctorado

Al avezado teórico literario no hay texto que pueda ocultar sus secretos.

Un día se presenta voluntariamente ante el ministerio público pidiendo le encierren de inmediato. Cuando le preguntan de qué cargos se acusa, él declara con orgullo que ha llegado al género policial.

 

  Tema del perseguidor

Toda novela negra es la metáfora infinita de un sólo hombre que sueña su sombra. Un día la atrapa, y no despierta más.

 

  El cazador y el ciervo

En Oriente se considera de mala educación llegar antes que el asesino.

 

Cinco más [Ex Libris -On The Air- Radio Nicolaita]

Sangrientas Minisucciones
Marco M. Medina

Creyente

 

   Agobiado por el cable, la colegiatura y el mandado, el vampiro mexicano decidió suicidarse. Cerrando los ojos se persicnó, y se hizo polvo.

 

Chupatintas

 

   Tan mal pagado era aquel vampiro escritor que cuando se le terminaba el café echaba a remojar sus minificciones inconclusas.

 

Poeta

 

   A la cafetera del poeta vampiro se le sale ya el agua por todos lados.


Diversidad I

 

   Los vampiros vegetarianos anónimos en rehabilitación mascan toda la noche chicle sin sabor.


Retórtica Neolovecraftiana (con ecos de Joyce)

 

   En alguna maullosa y peliparada madruguina urbana, cierto incierto y por lo visto desmorrallado trasnochista dirige sus boquiabiertos zapatos hacia la cueva tenebrosa en que hace franquicia el malvado Monóculo Despelucador. Allí, saca de su espeluznoso bolsillo polvoriento una vetusta y telarañuda credencialera, de la que a su vez extrae un mágico y poderoso objeto rectangular, que luego ofrece a la crediticia creatura. Ésta, hambreada, lo devora succionándolo hacia sus inhóspitas y binarias concavidades en las que dos veces cada ciclo lunar se realizan oscuras alquimias. Con los intersticios sudorosos y esfintereado de miedo, tembloriteclea en el rostro del insomne cíclope una maldita cantidad infernal con varios ceros. Un alarido afloja la gran panza de la noche.



Cinco One Hit Wonders (Mil Y Un Insomnios Fest)

 

Cinco Mini FicciOnes
 
Por: Marco M. Medina
 
 
 
Mandamás.
 

   Me encantan los personajes de la Biblia. Locos, ¿no? Abraham. Dios le pide que sacrifique a su único hijo. Abraham lo lleva al cerro, lo pone de rodillas y toma una piedra. Dios le dice: –Ya estuvo, carnal. Eres bien chido, me cai. Deja la piedra y váyanse. –Abraham no baja la piedra. Dios le dice: –¿Qué, no me oyes? ¡Ya déjalo! –Abraham no baja la piedra. –¡Abrahaaam, no me hagas encabronar! –Abraham voltea a la izquierda, voltea a la derecha, y… ¡órale! Le suelta la piedra en la cabeza al hijo, que cae muerto al instante. Entonces a Dios no le queda más remedio que obedecer a Abraham.

 

Pretextos.

   El Hinduismo afirma la creencia de que son los hijos, quienes desde un inconcebible y atestado limbo, eligen a sus padres para caer en este mundo gracias al acto sexual. Pero claro, ni el jurado ni el juez entendieron lo que quise decir con esto. Y objetaron que el hecho bastante dudoso de haber elegido a mi padre desde el más allá, no me otorgaba de ninguna manera la facultad para matarle.

 

Fantasma.

   –¿Te acuerdas de aquél? Fíjate, que raro. Primero, como que no se le oía cuando hablaba. Luego los perros siempre le echaban bronca. Hasta los Chihuahuas. Después como que la gente ya no lo veía. Se le atravesaban y lo chocaban sin pedirle disculpas. Decía él que estaba demasiado pálido por estar siempre encerrado. Yo digo que se estaba haciendo transparente. –Y, ¿se murió? –No. Se fue a vivir a otro vecindario.

 

Muy bueno. O no tanto.

   Por fin entendí a las mujeres. Y quien no crea que esto es ya de por sí bastante ficticio, verá cómo pasó.

Da la casualidad de que soy muy bueno haciendo el amor. ¡De verdad! A veces hasta me da un poco de flojera hacerlo porque ya me sé lo que siempre pasa, ¡ah, ah, ah! ¡Sí, sí, sí! ¡Así! ¡más más! ¡Ya ya! …Y si en esos momentos me dan ganas de prender la tele, ¡hasta se enojan!

Bueno, la verdad es que esta última vez sí se me puso difícil. La chava no se me emocionaba ni haciéndole “la grulla”. Me objetaba que para hacer el amor hay que olvidarse de uno mismo y ser uno con el otro. Al final, logré hacerla feliz y tuvo así su merecido orgasmo. Por cierto que al poco tiempo comencé a sentirme medio raro. Fíjate que se me olvidaban las cosas, y lo más raro era que hasta me acordaba de otras que ni había hecho. Yo pensé que me estaba dando personalidad dividida o una de esas cosas locas. Luego se puso peor. Algo me estaba creciendo por todo el cuerpo. Los doctores dijeron que podía ser cáncer. Pero, que yo sepa, el cáncer no hace que le crezcan a uno miembros y órganos completitos. Me salió otro dedo en la mano derecha, y dos más en la izquierda. Algunos en los pies y también otra oreja. Por si fuera poco, he engordado terriblemente, pues mis órganos internos se multiplican. Pero lo peor, lo peor, es cuando despierto por las mañanas luego de dormir. La mitad izquierda de mi cuerpo se quiere ir a desayunar y la derecha quiere quedarse en cama todo el día. Una de mis piernas, con todo y genitales, jala para ir a mear, y la otra para prender la tele con los dedos… ¡Y todo por un orgasmo femenino!

Quizá la mera verdad no soy tan bueno para hacer el amor, pues en vez de dejar de ser yo para ser uno con el otro, nomás alcancé a ser algo así como yo y tres cuartos.

 

Partida

   A pesar de haber perdido todas sus piezas, los jugadores de ajedrez, que conservaban a sus reyes, se negaron a declarar empatada la partida. Jugaron muchos años más. No sé cuantos. Hasta que, un día, uno de ellos ganó.